Solidaridad con Japón

Piensa que estás en tu casa y de repente el suelo comienza a temblar. A temblar tan fuerte, que no te puedes mantener en pie. Tan fuerte que ni siquiera puedes escuchar lo que está pasando. Luego de ese caos que piensas fue lo más terrible que te ha pasado en tu vida, escuchas el ruido del mar que viene, huyes de él y desde lo lejos ves como se lleva todo lo que tienes. Y luego, como una si se tratase de un mal chiste, cuando pensabas que todo había terminado, tienes que huir de nuevo, esta vez de una nube radioactiva que si te alcanza te enfermará, y quizás hasta te mate lentamente.
Este breve cuento apocalíptico es la historia real que viven hoy miles, quizás millones, de japoneses.
Desde esta humilde bitácora, desde donde no puedo hacer mucho más que mostrar mi tristeza, le envío a todos los japoneses y japonesas, ellos que probablemente nunca lean esto, mi mas sincera solidaridad.
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