El milagro del Arabe Unido

Empezaron con una goleada 4 a 1 a uno de los equipos mas importantes de la región.  Semejante logro ante el Pachuca mexicano daba optimismo para alcanzar, por primera vez, los cuartos de final.  En El Salvador, se ganó en el último minuto, y la cosa seguia pintando para grandes cosas.  Luego tocó enfrentarse al Dynamo de Houston.  Fue un partido durísimo, donde pasó de todo.  Ahi estuve en el “Muquita”.  Eran los minutos finales del segundo tiempo y ya habian cinco jugadores expulsados (dos del Arabe y tres del Houston), y en una jugada rapidísima el “papi” Rodriguez la empalmó de cabeza para lograr el empate uno a uno.  Luego de eso se fué la luz en el estadio y lo demás es historia.  Goleamos al Metapan en casa, y nos goleó el Dynamo en Houston, y asi el Arabe Unido llegaba al último partido de la fase de grupos como segundos en la tabla.

El juego ante Pachuca en Hidalgo fue tan duro como se esperaba.  El Arabe Unido terminó perdiendo el partido 2 – 0 y con un jugador menos, resultado que no daba boleto directo para la siguiente fase. Habia que esperar el resultado de Houston y Metapan que jugaban en El Salvador.  El resultado de ese partido:  Dynamo 2 – Metapan 3.  Anel Canales metio unos de los goles del Metapan y así el Arabe Unido jugará los cuartos de final de la Copa de Campeones de CONCACAF.

Vaya milagro que se mandó el Naza justo en su día.

Elecciones del PRD

Sede del PRD

Sede del PRD

Cuando todo parecía indicar que el Partido Revolucionario Democrático estaba entrando en una de las crisis mas graves de su historia, hoy día amanece con un cuerpo directivo renovado que ofrece optimismo a quienes creemos en la necesidad de la existencia de una voz opositora para que se siga desarrollando nuestra incipiente democracia.  Para que exista dialogo y discusión, se necesita mas de un interlocutor.  Si esto no es así, la vida se convierte en un monologo, donde uno solo habla y los demás solo escuchan.  En política es igual.  Es necesaria una voz disidente, una voz que critique lo malo, y que alabe lo bueno.  Sin eso, no hay dialogo político, y sin dialogo político no hay democracia.  La nueva administración del PRD, cuyo carácter es temporal, debe, antes de iniciar su rol de oposición, hacer una introspección profunda, un autoanálisis.  Luego de esto, tendrá que proponerse objetivos, y trazarse caminos para lograrlos.

Panamá está para grandes cosas, sin embargo para esto es necesario que la dinámica política eleve su nivel, y esto solo se logra a partir de la formación, y luego del debate de ideas.  Si existe una oposición fiscalizadora, el gobierno afinará su gestión para evitar la critica, y al final quien ganará será el pueblo.  Mas allá de las banderas políticas, es importante celebrar estos avances.  La clase política siempre será cuestionada, la mayoría de las veces con justa razón; sin embargo seguirán siendo un mal necesario hasta tanto no se invente otra forma de gobierno.  Con razón decía Churchill algo así como “La democracia es el peor sistema político que existe, con excepción de todos los otros sistemas.”.

“El hombre que hace llover”

Por Juan Pablo Varsky

Para La Nación

www.lanacion.com.ar

Comenzó a escribir su película en un tormentoso sábado de octubre. Hace doce años. En la misma cancha. Y en el mismo arco. Esa tarde de superclásico, un errático y deambulador Diego Maradona jugó, quizá sin saberlo, su último partido como profesional. Salió reemplazado en el entretiempo por un joven que le cambió la cara al equipo. Se llama Juan Román Riquelme. River ganaba por 1-0. Toresani empató con una delicada definición. Y ahí empezó todo. En esa pelota que no bajaba nunca. En esa cortina de Bermúdez a Burgos que Horacio Elizondo no consideró infracción. En esa elevación para conectar la pelota con su cabeza de platino. En ese pique previo que liquidó al arquero. En esa carrera loca hacia la tribuna Centenario ofreciendo su gol a esa hinchada que aún lo miraba con desconfianza. Hasta ese gol, Martín Palermo era un temible y excéntrico delantero que se había escapado del fracaso.

En 1995, descartado por Estudiantes, había estado a 1000 pesos de firmar un contrato con San Martín, de Tucumán, para jugar en la B Nacional. No hubo acuerdo y se quedó en el Pincha. Florero en el comienzo de la temporada 95-96, su destino cambió cuando renunciaron Russo y Manera tras la 11a fecha del Apertura. Asumió Daniel Córdoba y lo puso como titular en la jornada siguiente, ante Gimnasia y Esgrima, de Jujuy. El arquero jujeño Moreyra puede contarle a su familia que él vio nacer a la criatura. Martín marcó dos goles para el 4-1, el primer triunfo de su equipo en aquel campeonato. Era octubre.

Destinos como Tucumán podían esperar un poco más. De todas maneras, no alcanzaba para una película. Era uno de los tantos futbolistas a los que un cambio de viento les ofrece una oportunidad. Siguió haciendo goles y se dio a conocer. El perfil alto, el furioso platinado, una portada disfrazado de mujer y festejos exóticos en los goles completaban su formulario de personaje. Pero apenas si daba para un cortometraje. Ni siquiera el pase a Boca cambió el guión. Hasta que llegó esa tormentosa tarde de octubre de 1997 en la que, con un gol, evitó que se hablara de un lamentable Maradona.

Todo lo que escribió después es historia conocida. Los goles de todos los colores y el récord para un campeonato corto (20). El número 100 con el ligamento cruzado de la rodilla derecha roto. El 101 casi en muletas a River. Alegres contra Real Madrid en la Intercontinental 2000. Tristes a Banfield dedicados a la memoria de su hijo Stefano. De chilena. De penal con los dos pies. De media cancha. Su último hit, un cabezazo desde 40 metros. La versión adaptada también deberá incluir los tres penales errados en el mismo partido, las operaciones de rodillas, la pared que se le cayó encima en un festejo y la muerte de un hijo recién nacido, al que recuerda en cada festejo con un beso sobre su nombre tatuado. Ya tenemos una película de dos horas y media. Pienso en el actor Russell Crowe. Encaja perfecto en el papel de gladiador.

¿Quién pensó que, a diez años de esa trilogía de penales errados contra Colombia, iba a tener su definitiva reivindicación en el seleccionado argentino? Solamente él. Es inteligente e intuitivo para ubicarse dentro del área. La pelota siempre lo busca. No le teme al ridículo. Es el mejor cabeceador de los últimos 30 años. Pero el secreto está en su lucha y en su perseverancia. No conozco un futbolista con más amor propio que Martín Palermo. En ese aspecto, es el mejor de todos los tiempos. Lo de anteayer no fue un milagro. Un milagro sería que la selección jugara bien. No hay manera.

El caos y la falta de liderazgo se comen cualquier buena intención. Sin ideas y sin concepto, juega a la marchanta. Las ilusiones duran cinco minutos. Esos en los que Messi y Aimar confirman que entre ellos hay una sociedad posible. O en los que Higuaín tira una diagonal, marca un pase y sale un lindo gol. Pero todo se derrumba ante la primera adversidad.

En este contexto nadie puede jugar bien. Ni siquiera Messi. Está claro que Leo no tiene el amor propio de Palermo. Está acostumbrado a que, respaldado por un Barcelona que lo protege y lo potencia, todo fluya y salga bien. En la selección no hay equipo. No es su culpa. Pero en lugar de rebelarse, se desentiende del juego. Esa sí es su responsabilidad. El problema no es Messi, un crack en edad de aprendizaje.

Recordemos las eliminatorias para México 1986. Este duelo contra Perú sacó del archivo el partido del 30 de junio de 1985. La clasificación al Mundial estaba en riesgo. El equipo no funcionó y Diego no pudo rescatarlo. En los momentos de descontrol, no te salva el crack, ni el Diego de 24 años, ni el Lionel de 22. Te salvan atajadas importantes (Fillol, Romero) y los héroes de más de 30 años y mil batallas. Passarella hace 24 años, Palermo hoy. El actual aquelarre se lleva puesto a un jugador como Mascherano, cuya confusión lo induce a tirar un tacazo dentro de su propia área para sacar una pelota ardiente. Tampoco Javier es el problema, más allá de su bajísimo rendimiento y su frustración por no haberse ido de Liverpool.

Tiene razón Diego: la culpa de todo la tuvo un vendaval. Pero se olvidó de aclarar que se trata del temporal interno, que ha venido azotando al seleccionado y del cual él es uno de los dos grandes responsables. El otro es Julio Grondona, que lo puso en el cargo. Con su cambio de Demichelis por Higuaín, el seleccionador mandó al equipo veinte metros para atrás. Perú tomó el mensaje y manejó la pelota. Sin actividad en los últimos 70 días, el defensor entró para jugar de ¡lateral derecho! El plantel no contaba con un especialista para ese puesto. Había sido convocado Pablo Zabaleta, de Manchester City, pero se desgarró en la última jugada del partido ante Aston Villa.

Maradona eligió enojarse con Bilardo porque no había viajado a Inglaterra para evitar su presencia en ese encuentro. El doctor-manager (¿qué hace?) había quedado desacreditado tras su propia confesión de haber difundido nombres de una lista mientras Maradona estaba en el spa italiano. Pero acá está exento de cargos. ¿Diego no sabía que se jugaba el lunes? ¿Nadie vio el partido por TV? ¿Por qué no hablaron con el jugador antes de que tomara el vuelo? Podrían haberse enterado de la noticia el mismo lunes y no el martes a la tarde. Aun así hubo tiempo para buscar alternativas, pero el DT se encaprichó: “Ahora no viene nadie”. Un referente del plantel le sugirió que convocara a Clemente Rodríguez, de buen rendimiento en Estudiantes. Maradona rechazó la propuesta y le preguntó al mismo líder qué le parecía la dupla Enzo Pérez- Jonás Gutiérrez para cubrir el costado derecho.

No hay plan ni motivos para ser optimistas. Convoca jugadores compulsivamente como si estuviera tocando todas las teclas de una computadora rota para ver si una arregla todo. Ha utilizado nada menos que 36 futbolistas para estos 7 partidos de eliminatorias. De estos 36, 29 fueron titulares por lo menos en un partido (3 arqueros, 10 defensores, 12 medios y 4 delanteros). En esta tómbola, le sale bien la del arquero Romero (decisivo), mal la de Pérez, regular la de Emiliano Insúa…Mete y saca a Higuaín. Y así recurre a Palermo, hoy el jugador del pueblo.

Cuando Argentina ya había hecho todo lo posible para quedarse fuera de Sudáfrica 2010, sólo una persona creía que todavía había tiempo para cambiar la historia. Y en otro tormentoso sábado de octubre, en esa misma cancha, en ese mismo arco y con un Maradona errático y deambulador; le puso el título a esta historia que viene protagonizando desde hace 12 años: “El hombre que hace llover”. Que alguien le avise a Russell Crowe. Dentro de un año le llegará el guión de The Rain Maker. No antes. Martín Palermo aún no terminó de escribir su película.

Genesis: Soda Stereo y Vox Dei

En 1996 Soda Stereo se sumó al proyecto “unplugged” de MTV para grabar bandas de manera acústica.  El disco se llamó Confort y Música para Volar, y como todos sabemos no tiene nada de acústico.  Es una sesión experimental, muy eléctrica, con variaciones de temas conocidos y algunos no tanto.  Al final de la grabación los Sodas tocaron ¨Génesis¨ un cover de una canción original de la banda argentina Vox Dei.  Una perlita que no fue incluida en el disco original Confort y Música para Volar, mas si aparece en el DVD que fue remasterizado y lanzado a la venta hace dos años.  He aquí las dos versiones, ambas con guitarras imperdibles:

Genesis segun Vox Dei (original)

Genesis según Soda Stereo (cover)

Las Patronales de Santiago ayer y hoy

“En el interior se rumbea bueno, bonito y barato”: fue lo que me dijo una vez un amigo de la universidad por estas mismas fechas hace ya varios años ante el inminente avenimiento de las esperadas patronales de Santiago.   Y es que por estas fechas era inevitable no hablar de ese tema, especialmente cuando el interlocutor estaba interesado en que le dieras hospedaje, a sabiendas de que los hoteles, por lo general, se encuentran reservados en toda su capacidad varias semanas antes de que inicien las fiestas.  Y es cierto.   Las fiestas patronales de Santiago, como todo el mundo las conoce, atraen a miles y miles de personas de todo Panamá que por un fin de semana completo se toman (literalmente) el pueblo de Santiago. A lo largo de ese esperado fin de semana de finales de julio la Avenida Central de Santiago, desde la Catedral hasta la Avenida Santacoloma, acoge feliz a todo ese mar de gente que junto a los caballos de paso y los puestos de carne en palito, al ruidos de los juegos de ruleta y los fuegos artificiales, y al olor inevitable del estiércol equino, conforman esa imagen memorable de las Fiestas Patronales de Santiago Apóstol.

Las Fiestas Patronales son un motivo de orgullo para todos los Santiagueños.  Es sin duda la fiesta más grande del país después de los carnavales de Las Tablas, hasta tal punto que se les conoce como el “carnaval de mitad de año”, aunque es en realidad una fiesta religiosa en honor a Santiago Apóstol quién era, según la biblia, uno de los tres discípulos preferidos de Jesucristo.  Era hermano mayor de Juan el Evangelista, e hijo de Zebedeo y Salomé y fue testigo de importantes milagros tales como la curación instantánea de la suegra de San Pedro, de la resurrección de la hija de Jairo, de la transfiguración de Jesús y de su agonía en el huerto de Getsemaní.  En el año 44 d.C. fue decapitado en Palestina por Herodes Agripa I, según se cuenta en los Hechos de los Apóstoles, quinto libro de La Biblia.  Fue uno de los primeros apóstoles en ser martirizado.  La leyenda cuenta que sus restos fueron recogidos por sus discípulos y con ayuda de la comunidad fueron trasladados en una barca de piedra que llegaría hasta la desembocadura del río Ulla en la Provincia de Lugo. Se cree que los restos fueron enterrados en Santiago de Compostela en España lugar en donde se le venera enormemente, y en dónde desde el siglo VIII d.C. se ha estado celebrando la famosa fiesta (original) en honor a Santiago Apóstol. Aunque no tengo referencias exactas sobre la fecha específica cuando se celebraron por primera vez las fiestas patronales en Santiago de Veraguas, si sé que ya han pasado más de cuatro siglos desde que Gaspar de Espinosa y Diego de Nicuesa decidieron honrar a Santiago el Mayor, como se le conocía a Santiago Apostol, fundando un caserío en su nombre a la orilla de la quebrada Los Chorros, lo que es hoy Santiago de Veraguas.

Para la economía de Santiago, así como de sus alrededores, estas fiestas constituyen un flujo importantísimo de capitales, el cual me atrevo a decir, aun sin conocer a ciencia cierta cifras exactas, que supera el millón de balboas. La fiesta ha ido creciendo con los años, y cada vez es visitada por mas y mas gente a tal punto que muchos santiagueños, entre los cuales me incluyo, acostumbrados a otras épocas no la disfrutamos tanto como antes.  En otros tiempos no había nada más divertido que subirse a la cerca de la barrera de toros, y observar como unos cuantos valientes, carichos y alcoholizados, desafiaban las embestidas de unos terneros huidizos y asustados.  O cuando nos paseábamos toda la acera de la central, de cabo a rabo, buscando juegos de azar, y rogando que el traqueteo ensordecedor de la ruleta se detuviera en el número donde habíamos puesto el real.  Esos eran otros tiempos.  Hoy día la proliferación indiscriminada de puestos de licor, y la afluencia desordenada de gente (de todo tipo) ha cambiado las cosas. Ni modo.  Ese es el precio que hay que pagar por la fama.  Sin embargo mucha gente, chicos y grandes, la siguen disfrutando, y es que hay algo que por suerte no ha cambiado: en las patronales de Santiago se sigue rumbeando bueno, bonito y barato.


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De vuelta a casa

Van a ser ya más de 15 años cuando un domingo de marzo, a pocos meses de haberme graduado de secundaria, con el cuerpo y el corazón joven, y la cabeza llena de sueños, partí en bus con rumbo a la ciudad de Panamá. Recuerdo perfectamente que mi tía Yoyi Barletta me recogió en el otrora Terminal de Buses de Santiago que quedaba cerca de la plaza Cinco de Mayo. Ese día fue especial para mí. Nunca olvidaré que aquel domingo mientras atravesábamos la ciudad, el Doctor Julio Souza Lennox, buen amigo de Tia Yoyi, nos preguntó a mí y al amigo que viajaba conmigo, las razones por las cuales habíamos tomado la decisión de estudiar leyes. Al día siguiente presentaba mis exámenes para entrar en la Facultad de Derecho e iniciaba, sin saberlo, una aun corta pero hasta ahora muy enriquecedora carrera profesional que por lapsos me ha mantenido físicamente alejado, pero no por eso menos cerca, de mi querido Santiago. Son muchos los que igual que yo vivieron este trámite emocional, esa deliciosa nostalgia que se siente cuando tomas tus maletas, tu diploma de bachiller y partes para la ciudad a comenzar una nueva vida universitaria. Pero como siempre, la tierra jala, y jala duro. Por eso muchos de ellos, cual hijos pródigos, regresaron a Santiago, y para mi envidia, disfrutan descaradamente y sin ningún reparo de esa vida de pueblo que tanto anhelo, de almuerzos prolongados y cafés por la tardecita, del pan tibio recién hecho, y las tortillas tostaditas y dulzonas.

Hay otros que por una razón u otra, sucumbieron ante encantos y hechizos y sin darse cuenta fueron poco a poco echando raíces hasta quedarse permanentemente en otras tierras. No los culpo. El amor y el trabajo siempre se encargan de dirigir nuestras existencias. Prueba de ello es el importante número de inmigrantes italianos, libaneses, mexicanos, entre otros, que un buen día llegaron al pueblo detrás de un amor o de una oportunidad de trabajo, y se han integrado felices a la sociedad de Santiago. Yo por mi parte, aquel domingo de marzo cambié mi relación con Santiago para siempre. Igual que yo otros muchos también lo hicieron. Por una parte dejamos de vivir en el pueblo, pero por otra, comenzamos a llevar a Santiago dondequiera que fuimos. Hoy día procuro sacar provecho de todo lo que ofrece la enorme ciudad capital que tanto ha crecido en los últimos años, pero cada vez que el tiempo me lo permite atravieso cada uno de los 252,7 kilómetros de carretera panamericana que me separan de Santiago, y cambio, aunque sea por un par de días, ese ritmo de vida trepidante y enloquecedor que se vive en la ciudad capital, por la seguridad y el sosiego que solo se siente cuando se está de vuelta en casa.

Demasiado parecidos para convivir

Por:  Juan Pablo Varsky

Nunca hubo lugar para los dos juntos. El 25 de octubre de 1997, Maradona jugó, sin saberlo, su último partido de fútbol profesional. Nada menos que un superclásico en el Monumental. Diego era un desastre y fue reemplazado en el entretiempo. El cambio fue fundamental. Boca iba perdiendo y terminó ganando 2 a 1 con un cabezazo del platinado Palermo. Recuerdan quién entró por Maradona, ¿no? Juan Román Riquelme. La historia tiene giros y caprichos increíbles. Compartieron un solo juego: Boca 4 – Argentinos 2, por la primera fecha de aquel Apertura 97.

Román empezó a usar la 10 de Boca con Bianchi desde agosto de 1998. Con esa camiseta, jugó tres años y medio en un nivel superlativo, prácticamente sin bajones. Ese, para mí, sigue siendo el mejor Riquelme. El tipo la rompía todos los partidos. Más importante era el desafío, mejor jugaba. Así, hasta diciembre de 2001. Hasta que se fue Bianchi. Ese Riquelme debió haber jugado el Mundial de Corea Japón. Pero Marcelo Bielsa eligió a Verón y como suplente a Aimar.

Mientras Riquelme se consagraba como futbolista, Maradona lo admiraba desde su palco. Román le regaló muchas camisetas y Diego no paró de elogiarlo.

El 10 de noviembre de 2001, volvieron a encontrarse en una cancha. Esta vez en la Bombonera durante el inolvidable tributo a Diego. No compartieron el mismo equipo. ¿Será posible, che? Riquelme estuvo en el de las estrellas, dirigido por Basile, el DT que lo eligió siempre, aun en malos momentos. Maradona en la selección argentina, dirigido por Bielsa, el DT que no eligió a Riquelme durante su mejor versión. Años más tarde en el seleccionado, Basile y Riquelme terminarían unidos en inquebrantable matrimonio futbolero hasta que Coco renunció. Román no lo pudo defender dentro de la cancha en su último partido. ¿Quién era el DT de Chile? Bielsa. ¿Quién ocupó el lugar de Coco? Maradona. Y ese 10-11-2001, Basile, Bielsa, Riquelme y Maradona estaban todos juntos en el mismo lugar y por la misma razón. “Yo me equivoqué y pagué, pero le pelota no se mancha.” Diego pronunció esas palabras, enfundado en una camiseta de Boca número 10 que le había regalado Román y con la que había jugado los últimos minutos de su propia fiesta.

Ha sido demasiado fuerte y profundo el vínculo entre Maradona y Riquelme como para que se agote en este presente lleno de ego, vanidad y cobardía. Ninguno de los dos honró esta historia compartida que merecía llamadas telefónicas, mensajes personales, diálogos cara a cara?

Entre 2002 y 2004, ninguno de los dos la pasó bien. Riquelme bajó su rendimiento y tuvo problemas con todos sus entrenadores: Tabárez en Boca, Van Gaal y Antic en Barcelona, Benito Floro en Villarreal. Bielsa siguió en la selección así que no había lugar para él. Maradona estaba aún peor. El 18 de abril de 2004 fue internado en la clínica Suizo Argentina. Estuvo muy cerca de morir. Todos recordamos aquellos días de angustia, liturgia y rezos frente al sanatorio. Tras tres meses de internación en una clínica psiquiátrica, dio reportajes en los que pedía trabajar y admitía no tener dinero para vivir. Una noche estuvo en Mar de Fondo con Alejandro Fantino: “Riquelme no es lento. Es rápido de la cabeza, que es lo más importante. Le tienen que poner jugadores que entiendan su velocidad mental”.

En 2005 salió el sol para los dos. Diego volvió a gambetear al cementerio y Román volvió a gambetear jugadores. También en la selección. Con Pekerman en lugar de Bielsa, ya era el capo del equipo. Maradona se recuperó milagrosamente y condujo un programa de TV: La Noche del Diez . Ahí se juntaron otra vez y Diego le llevó al Topo Gigio de regalo.

Llegó el Mundial 2006. Uno en el palco, el otro en la cancha. Pero ninguno de los dos estaba en su lugar cuando Alemania nos sacó en los penales. Diego no había podido entrar en el estadio y a Román lo habían sacado en el segundo tiempo. “No fue un mal Mundial de Riquelme. Pero si estaba en su mejor nivel, éramos campeones. Jugó sin cambio de ritmo, igual que en Villarreal. El único argentino que no tiene techo es Messi”, dijo Maradona por aquellos días. Premonitorio.

Luego Riquelme renunció a la selección porque su mamá sufría las críticas de la prensa. “Decirle no a la selección es difícil, pero Riquelme merece respeto”, respaldó Maradona.

Hambriento de revancha, el mejor Román regresó en el primer semestre de 2007. Sin selección y sin club, se aferró al préstamo de Boca como la gran oportunidad para demostrar que aún era uno de los mejores. Así lo hizo. Ganó la Copa Libertadores y, solito, se puso en la selección. Hasta se dio el gusto de embocar al Chile de Bielsa con dos clínicos tiros libres. En diciembre de ese 2007, logró que Boca le comprara el pase en 12.000.000 de euros. Se le fue el hambre. Sabía que jugaría donde quisiera y cuando quisiera. Ischia y Basile le consentían absolutamente todo. No es casualidad que casi todos sus enfrentamientos con compañeros, los públicos y los privados, se hayan producido desde aquella Copa América de Venezuela. A partir de ahí, Riquelme se sintió con el poder para hacer lo que se le cantara en Boca y en la selección. Y desde el paraguayo Cáceres hasta Messi, pasando por Gago y Palermo, no lo soportaron más.

En su cumpleaños número 48, Diego fue nominado seleccionador nacional. Días más tarde, Román mandó un mensaje: “Ojalá le vaya bien, esté yo o no esté yo en la selección”. Premonitorio.

Me encanta cómo juega Riquelme, pero se ha convertido en un futbolista de apariciones y no de partidos completos. Influye más en el resultado que en el juego. Hoy es la hora de Lionel Messi, otro futbolista de apariciones, pero más frecuentes y más desequilibrantes. Y Román, uno de los jugadores más inteligentes del mundo, podría haberse reinventado como su Iniesta o su Xavi. Lamentablemente, la mala relación personal obliga a elegir a uno de los dos. Y el grupo ya eligió a Messi y a Maradona, que es lo mismo.

Diego se equivocó en la forma y en el lugar. Esas cosas no se dicen por tele. Se dicen cara a cara o por teléfono. Sin dudas, debió haber recorrido otro camino. Sin embargo, Román también utiliza los medios para mandar mensajes. En Telenoche, lo hizo de la misma manera que lo había hecho Diego en TyC Sports.

Hoy los dos están aliviados. Gracias a las palabras de Maradona, Riquelme evitó las críticas por bajo rendimiento y el rechazo de sus compañeros. Gracias a las palabras de Riquelme, Maradona evitó el trance de tener que bajar de la selección a un ídolo que, para la historia de Boca, ha sido más importante que él. Ahora la selección, sin Riquelme, se va a romper el alma pra demostrar que Román no era necesario. Y Riquelme, sin la selección, la va a romper en Boca para demostrar que es imprescindible.

Pero, sin esos códigos que los dos tanto declamaron y no practicaron, dinamitaron una relación que no merecía semejante final.

Argentinos, Boca, Barcelona y Argentina, el mismo camino. Marcos Franchi como representante. Hace quince años estaba con Diego. Desde hace más de diez, está con Román. Hace quince años, Diego elegía a Sergio Gendler de Telenoche (yo estaba ahí) para esos reportajes que todos querían tener. Para mandar esos mensajes que no se anima a expresar mano a mano. Lo mismo hace Riquelme hoy. Con el mismo periodista. Y en el mismo canal.

Y hay más. El conurbano bonaerense de fondo. La infancia pobre y sacrificada. El crack que rescata a la familia numerosa. Uno al Sur en Fiorito, el otro al Norte en Don Torcuato. Hablan en tercera persona cuando están enojados y resentidos. Que Maradona esto, que Riquelme esto. Son Diego y Román cuando están bien. Son Maradona y Riquelme cuando están mal.

A veces demasiado parecidos, a veces demasiado diferentes. Entre tanto exceso, permítanme ser excesivo en el final. Quizás aquel día del Monumental alguien puso un mensaje en una botella. Hoy la estamos destapando. En 1997, sin quererlo, Riquelme retiró a Maradona del fútbol. En 2009, también sin quererlo, Maradona retiró a Riquelme del seleccionado. Lamentablemente, nunca hubo lugar para los dos juntos.

la pelota no se mancha…

De politica…

La política en Panamá da pereza. Ambos candidatos han dedicado sus campañas publicitarias a venderle al pueblo el discurso de que yo-soy-el-bueno-y-el-otro-es-el-malo. Se han dedicado a ventilarse mutuamente sus miserias. A mostrar sus pasados, sus supuestos nexos indeseables y sus dilemas morales, y aunque parezca contradictorio toda esa descarga desinhibida y malintencionada contribuye al desarrollo de nuestra incipiente democracia, porque entre más se escudriñen los unos a los otros, también más información tendrá el pueblo y, en teoría, entre mas información tenemos de nuestros candidatos se supone que el voto de cada uno debería realizarse de manera mas eficiente. Lo malo de esta peculiar elección en la que nuestro pequeño país esta sumido, es que las opciones están limitadas a solo dos candidatos, lo que a muchos de nosotros nos limita a ejercer el sufragio por el menos malo, algo así como cuando jugamos dominó, y ante la falta de opciones para ganar, uno se decide por votar la ficha mas alta. Hasta aquí todo bien. Y digo bien, porque independientemente de que solo sean dos candidatos, y de que quizás ninguno represente lo mejor que puede ofrecer la política panameña, los dos fueron escogidos por los partidos políticos, e indirectamente por cada uno de los que están inscritos en ellos, lo que es, si cabe la expresión, democráticamente aceptable.

Al margen del debate con respecto de la continua guerra mediática en que ambos candidatos se han enfrascado a través de esas suspicaces propagandas televisivas que divierten a la masa política panameña, cabría por su parte preguntarse si es realmente necesaria toda esa otra parafernalia electoral que invade nuestros espacios públicos inundándolos de banderitas, letreros, y vallas. Es decir, si ésta es efectivamente determinante en la intención de voto del electorado. Pregúntese usted mismo si estaría dispuesto a votar por Pablo Pueblo o por Juan Ye-ye solo por el hecho de verlos con cara de yo-no-fui colgados de un poste de luz. En mi caso la respuesta es no, y supongo que en de la mayoría de la gente es igual. Por motivos profesionales me tocó vivir los últimos dos años en los Estados Unidos y por tanto ser testigo de una larga y muy reñida campaña política en ese país. La experiencia me demostró que solamente es posible establecer las justas proporciones de las cosas poniéndolas en perspectiva y en ese sentido, me basta con decir que no me tocó ver ni siquiera una valla publicitaria con la cara de Obama o de Mc. Cain sonriéndole al transeúnte despistado. No creo que en este caso la comparación sea odiosa, por el contrario, me sirvió para terminar de convencerme de que nuestro nivel de madurez política, aun cuando ha mejorado notablemente conforme han ido sucediéndose las últimas 3 elecciones, todavía no es tan alto como se suele cacarear cada vez que surge la oportunidad.

Hablando de perspectivas, hace unos días acudí al foro, o conversatorio o como se le quiso llamar a ese evento, entre los dos candidatos presidenciales, en el Colegio Nacional de Abogados. No tuvimos la oportunidad de escucharlos a ambos a la vez, porque al parecer el formato acordado fue que hablara uno primero y después el otro. No se dijeron ni qiubo porque no estuvieron ni un segundo juntos en la Sala, por lo que aquellos que pretendíamos escuchar una confrontación de ideas, tuvimos que conformarnos con soportar las ya clásicas peroratas sobre los males que aquejan a nuestro sufrido pueblo, y las formulas de oro que cada uno posee para resolverlos. Sobre las famosas propuestas, llama la atención de que al principio la gente pedía respuestas concretas porque los candidatos solo dedicaban sus energías a denigrarse mutuamente. Y ahora que ambos las han presentado, entonces la gente no les cree, particularmente porque la gente, cada vez es menos tonta, en el sentido de que no es difícil darse cuenta de que muchas de ellas no se compadecen con nuestra realidad. Volviendo al foro, yo me pregunto que sentido tiene escuchar a ambos candidatos cada uno por su lado, si no hay lugar a la confrontación de ideas. Al tan esperado debate. Tesis, antítesis, síntesis. Los silogismos no existen por gusto; sin embargo para muchos de mis colegas presentes, cada letra, cada palabra contenida en las descargas de ambos candidatos eran verdad pura, que no acepta ningún tipo de discusión ni contradicción. Nunca he entendido porqué la gente se apasione tanto con un candidato o candidato. Y me refiero a la pasión mala. Esa que ciega y que en casos extremos hasta hace que la gente tire latas sin compasión. Es cierto que en la vida hay que ser apasionado con las cosas, pero perder la cordura por un candidato politico, es simplemente una cuestión de imbéciles. Seguiremos informando.

Ricardo Martinelli

Balbina Herrera

WATCHMEN

En los años 70 la paz del mundo camina a tientas por la delgada y movediza cuerda floja que le ciernen al mundo, el tenso ambiente de la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. El peligro de una catástrofe nuclear mundial se respira en el ambiente. El gobierno de los Estados Unidos usa como elemento disuasivo, además de las armas nucleares, el poder inmesurablemente destructor del Dr. Manhattan, un ser que como efecto de un accidente, adquirió la capacidad de modificar cualquier cosa con solo pensarlo.  En este marco demencial y obscuro, The Comedian, un siniestro sujeto es asesinado, y desde ahí se empieza a narrar la historia de WATCHMEN: un grupo de hombres y mujeres enmascarados que tratan de escapar de sus propias miserias.

WATCHMEN es quizás la novela gráfica mas famosa de la historia.  La prueba es que la revista TIME la incluyó, nada menos que en su lista de los cien mejores libros escritos en inglés del último siglo.  Su trama se narra en dos tiempos.  Por una parte la historia de los MINUTEMEN, un grupo de hombres y mujeres que a mediados de los años cincuenta deciden cada uno por su parte dedicarse a al oficio de superheroe, y que cuando deciden organizarse sucumben ante la cruda realidad de su esencia humana y por ende catastrófica.  Por otra parte, es la historia de los nuevos vigilantes, una nueva generación de superheroes que veinte años después, intentan descubrir una extraña trama para asesinar a todos los enmascarados.  WATCHMEN, la novela gráfica, logra mostrar y exagerar con una crudeza impresionante tanto el ambiente enrarecido y apocalíptico de la guerra fría, así como el perfil psicológico de cada uno de sus personajes.  WATCHMEN es la parte del cuento que nadie sabe.  Es la parte obscura de ser un superheroe.  Es la decadencia, las crisis, las bajas pasiones, y el desencanto con ese mal ponderado y sobrevalorado oficio de salvador del mundo.

Portada de la novela gráfica

Universal Obama · ELPAÍS.com

Universal Obama · ELPAÍS.com.

Una semblanza completísima del líder que todos esperan sepa cambiar, no solo el errático rumbo que condujo la Casa Blanca los ultimos años, sino tambien el modo como el resto del mundo se relaciona con un imperio que día a día pierde cada vez mas fuerza y protagonismo.